Swami
Maitreyananda ha diseñado una metodología denominada Swara Yoga o Yoga de la Respiración, basada en nueve
respiraciones y nueve bandas o bloqueos.
Según esta
metodología, uno debe procurar que la espiración sea siempre mayor que
la inspiración (preferentemente el doble), y que la respiración se produzca por
la utilización consciente del diafragma, lo cual nos permite oxigenarnos con
más capacidad a la vez que expulsamos más anhídrido carbónico.
Para el yoga, la respiración es la forma más importante que
tiene el yogui de relacionarse con el universo, por medio de la correcta
captación del prana o energía vital. La respiración es el origen de la vida y es
fundamental para el control de las emociones y sentimientos. Es la primera
técnica que nos permite llegar a la atención, a la concentración, la
contemplación y la meditación. Las técnicas de Swara Yoga nos proporcionan las
herramientas necesarias para controlar el cuerpo físico, la mente y el
espíritu.
Las nueve
respiraciones de Swara Yoga
Existen básicamente tres zonas de respiración. La zona alta,
donde el diafragma trabaja con acompañamiento de los músculos de la zona alta
del tronco, en la que los pulmones se movilizan más superficialmente. La zona media, donde el diafragma actúa
acompañado de músculos de la zona media del tronco. Y la zona baja, donde los músculos que acompañan al diafragma son los de
la zona inferior del tronco, y que moviliza los pulmones a pleno.
De esta clasificación básica, existe más variedad de
respiraciones:
- RESPIRACIÓN DIAFRAGMÁTICA: más allá de que toda respiración sea diafragmática, nos referimos a aquella que utiliza el diafragma y lo fortalece, ejerciendo además un masaje importante de todos los órganos de las dos cavidades que separa. Su registro suele ser, al principio, algo forzado hasta que el practicante principiante avanza en la ejercitación. Con una correcta contracción diafragmática se ayuda a la digestión, excreción, circulación sanguínea y a todos los sistemas orgánicos. La conciencia, ejercitación y reeducación diafragmática resulta indispensable y preventiva de las enfermedades respiratorias. Dentro de la clasificación básica de Swami Maitreyananda, la consideramos como de la zona media.
- RESPIRACIÓN CLAVICULAR: desmembrando el concepto de respiración alta, nos encontramos con que cuando estamos apurados, agitados o ansiosos, pareciera que “no hay tiempo para hacer ingresar el aire” y resulta una especie de jadeo donde se visualiza el movimiento de las clavículas y vibra la tráquea más de lo normal. Esto nos angustia, nos activa en demasía y genera desorden en la actividad mental, a lo que se suma la obstaculización de la oxigenación en general. La respiración clavicular es una respiración corta, localizada en los vértices superiores de los pulmones. Su efecto es activador. No resulta aconsejable para cardíacos ni hipertensos, como tampoco para personas hiperactivas o con distress.
- RESPIRACIÓN PECTORAL: se localiza también en la parte superior del tórax y la concentración se lleva a los pectorales como músculos secundarios de la respiración. Indicada para personas introvertidas. Es la respiración en la que uno saca pecho. Ayuda a elevar la autoestima. Descomprime corazas emocionales alojadas en la zona antero-superior del pecho, pero a su vez, mantenida por mucho tiempo, puede activar la ira o la violencia y acorazar la zona posterior y superior de la espalda.
- RESPIRACIÓN DORSAL: se localiza en la parte alta del tórax y la concentración se lleva a los músculos de la región dorsal como músculos secundarios en la respiración. Es lo que se conoce como “sacar joroba”. Es de gran ayuda para romper corazas emocionales y contrapartida de la respiración pectoral. El agobio y la baja energía acompañada a veces de falta de aprecio por sí mismo, lleva a cargar esa “mochila” emocional de la que se habla popularmente. Para evitar esto, deben ejercitarse en forma preventiva ambas respiraciones, pectoral y dorsal. En purna yoga integral esta visión está muy ligada al enfoque de la contrapostura espiritual desarrollada por Swami Maitreyananda. Se refiere a que las emociones dejan una somatización que se va quedando en forma de energía, podríamos decir negativa, concentrada en los músculos de las zonas mencionadas. Entonces, no solo el trabajo de elongación del músculo favorece su eliminación, sino el masaje descontracturante y liberador que produce la ejercitación de estos dos tipos de respiración (alta pectoral y alta dorsal).
- RESPIRACIÓN INTERCOSTAL: en la misma cumplen un papel secundario el diafragma, los músculos intercostales y las costillas que se expanden para liberar la región pulmonar media. Esta respiración sirve para equilibrar las actividades cotidianas. Por lo general, con el tiempo, los músculos del costado del tronco se ponen rígidos y no favorecen el movimiento libre de intercostales, por ello, es aconsejable la incorporación de laterales en todas las posturas donde podamos realizarlos para evitar esta rigidez. Una buena respiración intercostal equilibrada sirve para andar por la vida con una energía bien dosificada, ni muy alta ni muy baja.
- RESPIRACIÓN ABDOMINAL: al igual que en las anteriores, se usa principalmente el diafragma y, según sea la respiración, intervienen ayudando otros músculos como los abdominales. Igualmente es claro que no se llena de aire el abdomen, sino que, especialmente con esta respiración, se llena completamente la región inferior de los pulmones. El resultado es un efecto altamente relajante que ayuda a distender todo el cuerpo. Resulta buena para atraer el descanso e incluso el sueño, favoreciendo la descarga de energía hacia la tierra. Origina una actitud tranquila, la mente y el cuerpo descansan. Fue propuesta por Swami Maitreyananda como sama swara yoga, es decir, aquella respiración que, por reflejo condicionado, calma al respirar, como un bebé.
- RESPIRACIÓN LUMBAR: la concentración en los músculos de la región lumbar, durante la respiración, ayuda a atenuar las lumbalgias, libera tensiones añejas y alivia también dolores en toda la espalda. Se complementa con la abdominal siendo ambas respiraciones bajas. Más allá de clasificar por zonas alta, media o baja, en la respiración también se ubican dos formas contrapuestas de ingreso y salida del aire que, a la vez, generan resultados contrapuestos. Podemos realizar, cualquiera de las formas mencionadas, de manera superficial o profunda. La superficial, asegura tanto en la entrada como en la salida sólo el mínimo indispensable; y genera cansancio, mala oxigenación con el consabido desgaste general.
- RESPIRACIÓN PROFUNDA: contrariamente a una respiración superficial, ésta deja libertad sin límites al ingreso y salida de todo el aire necesario para un correcto equilibrio oxigenante. Podríamos registrar también otras formas, corta o larga, las cuales generalmente se asimilan a las respiraciones superficial y profunda, ya que un ingreso corto del aire, no permite que este llegue profundamente a los pulmones y, en cambio, una larga inhalación, sí lo permite. Pero todo esto ocurre con una correspondiente relajación de los músculos para que se distribuya el aire correctamente y no quede estancado por la tensión generada en una parte de su trayecto. Por eso la buena respiración siempre va ligada a la relajación y contracción de los músculos y a su “eutonía” (el tono-tensión correcto de cada momento).
- RESPIRACIÓN COMPLETA: concentrarse en comenzar inhalando, dirigiendo el aire a la parte baja del pulmón, e ir ascendiendo a la parte media y luego a la parte alta. Al exhalar, vaciar los pulmones en el mismo sentido. Durante este proceso se realizan las respiraciones abdominal, lumbar, diafragmática, intercostal, dorsal pectoral y clavicular. En esta respiración, que reúne todas las otras, se potencian los beneficios al máximo. Cuando comenzamos con la práctica de cualquiera de estas técnicas respiratorias, muchas veces se pone énfasis o se acentúa forzando ligeramente la dirección del aire hacia la zona correspondiente, pero con la práctica constante se llegan a dominar en forma natural y la persona llega a dominar la capacidad de usarlas adecuadamente según la ocasión que le toque enfrentar.
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